Si tu web corporativa no cumple uno o más de estos aspectos, deberías plantearte renovarla porque probablemente estés perdiendo visitantes (clientes).

Desde la aparición del “Si no tienes web, no existes”, casi todas las empresas crearon su sitio web basadas en la obligación de hacerlo y no en un planteamiento estratégico que hiciese de esa web un canal por el cual aprovechar el potencial de Internet para alcanzar los objetivos empresariales.

El resultado es que, en el día a día, me encuentro con numerosas empresas cuya web presenta un aspecto tremendamente descuidado. La mayoría de ellas no han sido actualizadas en años y, las que si, siguen sin cumplir las exigencias actuales de los usuarios del web.

La consecuencia de todo esto es “el efecto puaj”, que no es otra cosa que lo que siente el visitante cuando accede a una de estas webs y le provoca una reacción parecida a cuando metemos el pie en un charco: rebotar.

¿Qué debe tener una web para no provocar este efecto?

La sensación que una web despierte en el visitante será el resultado de numerosos factores. No obstante, según la tendencia actual en el desarrollo y diseño web, los siguientes son factores que todo visitante esperará encontrar:

  • Atractivamente sencilla. La sencillez es un valor que agradecen la mayoría de los usuarios, que se sienten más cómodos con webs que les permitan centrar su atención donde ellos quieran. Eso si, cuanto más bonito, dentro de lo sencillo, mejor. Por tanto, la creatividad de una página debe partir de una estructura sencilla y perfectamente ordenada, respetar las zonas de lectura, usar pocos colores, que éstos no sean agresivos para la vista y conseguir, con todo ello, un efecto creativo y único que la diferencie de todas las demás.
  • Contenido de calidad. Los usuarios buscan contenido de calidad que responda a sus necesidades. El texto de una página debe ser siempre creado partiendo de una posición de empatía hacia tus posibles visitantes y con la clara intención de darles lo que necesitan. Se acabaron los textos pomposos donde las empresas hacían alarde de sus "plumitas". Ahora, priman más los textos donde se explique al usuario qué beneficios obtendrá al elegirnos.
  • “Omni-Accesiusable”. Si omnipresente es que siempre está presente, en cualquier lugar y momento, “omni-accesiusable” (ahí voy yo, el inventor) quiere decir que una web debe ser accesible desde cualquier lugar, tipo de conexión y dispositivo. Los usuarios de hoy navegan desde sus móviles, en el tren, autobús, baño, esperando en un bar, durante los anuncios de la tele, etc. Para cada uno de los canales, conexiones, tipos de pantalla, etc., con los que no se pueda acceder a tu web estarás perdiendo oportunidades.
  • Social y participativa. Aunque la integración con las Redes Sociales es una ciencia a parte y cuya estrategia dependerá del tipo y el tamaño de la empresa, así como de los recursos que esté dispuesta a invertir y los objetivos que se proponga conseguir, los usuarios de hoy exigen su derecho a opinar y a aportar contenido. Por tanto, como mínimo, toda web deberá ofrecer a su visitante la posibilidad de opinar e incluso de iniciar un diálogo (y si es público mejor que mejor) con la empresa.
  • Más rápida aún. Uno de los errores que suelen cometer los que afirman “mi web va muy rápida” es que, para afirmarlo, se basan en cómo carga la web en su oficina, con un ordenador que ya ha visitado esa página en muchas ocasiones (por lo que tiene una copia local de muchos elementos para no tener que volver a descargarlos) y con una conexión de banda ancha. Las webs de hoy, como requisito imprescindible, deberían cargar rápidas desde tu móvil mientras cruzas en tren por una zona con apenas cobertura.
  • Fácil de ampliar y de gestionar. Cuanto más dinámica sea una web, mejor será vista tanto por los usuarios como por los buscadores. Por tanto, una web debe ser fácilmente modificable y ampliable, tanto por parte del equipo técnico como por parte de la propia empresa. Cuanto menos recursos tengamos que dedicar a la propia modificación, más podremos dedicar a la generación de contenido de calidad.
  • Acabada. Con “acabada” no me refiero a que la web no acepte más cambios ni ampliaciones, porque entraría en conflicto con el punto anterior. A lo que me refiero es a que una web no puede contener secciones “en construcción” (cosa que todavía me encuentro bastante). Si tienes pensado lanzar una sección pero todavía no la has acabado, ocúltala a los usuarios hasta que la tengas acabada. La decepción que un usuario se lleva cuando pincha en un enlace y le aparece un “muy pronto” (escrito hace años) puede provocar que abandone inmediatamente la web. También tiene que estar acabada en cuanto a diseño y detalles. No puede contener pequeñas partes, como el pie de página, sin acabar o con mala estética.

Y no es lo único …

Los puntos anteriores son, a mi entender, requisitos imprescindibles de cualquier web. Sin embargo, no son los únicos que una web debería reunir para poder considerarse “buena”. ¿Cuál es tu opinión? ¿Crees que podrías enumerar alguno más?