Seguramente te habrás fijado en que muchas de las marcas de lujo que todos conocemos han cambiado su imagen. Marcas con mucha historia como Burberry, Balenciaga o Saint Laurent han dejado atrás sus letras elegantes y con adornos para usar una letra mucho más básica, recta y negra. En el mundo del diseño, esto se conoce como Blanding.
Aunque básicamente, consiste en limpiar la marca hasta dejarla casi sin adornos. Parece que las marcas se han vuelto más aburridas, pero en realidad lo hacen por motivos muy prácticos que aqui te contamos:
1. La necesidad de verse bien en el móvil
La razón número uno es el mundo digital. Antes, los logos se diseñaban para verse en grandes carteles o en papel. Pero hoy la mayoría de veces vemos una marca a través de la pantalla de un móvil.
- Los logos antiguos tenían detalles muy finos que «desaparecían»; o se veían borrosos en pantallas pequeñas.
- Al usar letras más gruesas y sencillas, la marca se asegura de que su nombre se lea perfectamente en Instagram, en una web o incluso en el icono pequeñito de una aplicación.
2. Menos es más (Minimalismo)
El Blanding se basa en la idea de que la marca debe ser un lienzo limpio. Al tener un logo tan neutro, la empresa puede cambiar de estilo cada temporada sin que el logotipo choque con la nueva colección de ropa.
- El logo ya no intenta ser el protagonista.
- El objetivo es que lo que destaque sea el producto (la ropa, los bolsos) y las fotografías de las campañas.
4. Una imagen más moderna y global
Muchas marcas han usado este cambio para decirles a sus clientes que se han modernizado. Al quitarse los adornos antiguos, parecen marcas más actuales y preparadas para el futuro. Al usar letras tan básicas, el logo se vuelve universal. No tiene un estilo que parezca de un solo país o de una época antigua, por lo que funciona igual de bien aquí que en el otro lado del mundo. Así, cualquier persona, viva donde viva, reconoce la marca al instante sin que el diseño le resulte extraño.
5. El peligro de que todas parezcan la misma
Claro que esto tiene un problema: si todas usan las mismas letras y los mismos colores, al final es difícil distinguirlas. El riesgo de esta moda es que las marcas pierdan lo que las hace especiales. Por eso, ahora tienen que esforzarse más en que las reconozcamos por otras cosas (como su forma de hablar o lo que nos hacen sentir al comprar), porque si solo miramos el logo, todas parecen las mismas.