Como comenté en el artículo anterior, Entrena tu creatividad, ésta no es una habilidad que sólo poseen cierto tipo de personas y, por otro lado, tampoco es una habilidad que sólo necesiten personas que se dediquen a la Publicidad, el Marketing, el Diseño, etc. Así que si que te puede interesar este artículo.

A ver, no te voy a engañar, no es que por desarrollar tu creatividad serás capaz de resolver cualquier problema que te surja. No te convertirás ni en Christian Grey ni Anastasia Steele y tampoco serás capaz de encontrar la solución a la crisis … si no lo eras antes de empezar a desarrollar tu capacidad creativa!. A ver si ahora resulta que si que eres Christian y nos estás leyendo (G-u-a-u! Tío, ¿cómo lo haces?). 🙂

Aun con lo dicho anteriormente, debes saber que desarrollar tu capacidad creativa si te aportará, como mínimo, nuevas perspectivas ante la vida y te hará más dinámico y más flexible antes las situaciones cotidianas, tanto laborales como personales.

Lo primero, romper con la rutina

Si la creatividad es un pitufo, entonces la rutina es Gargamel.

Cuando un proceso, reacción o actuación se convierte en rutinario, terminamos automatizándolo y eliminando la necesidad de prestarle atención consciente. Por ejemplo, cuando estamos aprendiendo a conducir, empezamos agobiándonos con la cantidad de cosas que hay que hacer (mirar el espejo de arriba, los laterales, la velocidad, embrague, acelerador, peatones, señales, semáforo…). Sin embargo, al poco tiempo de ser conductores habituales, estos procesos se automatizan y nuestra atención se centra en otra u otras cosas como qué es lo que voy a hacer al llegar al trabajo, qué cosas tengo pendientes, cómo voy a canalizar la reunión, qué voy a hacer después de salir del trabajo, etc. Esto está bien porque nos convierte en personas más eficientes (somos capaces de hacer varias cosas a la vez) pero tiene un aspecto negativo: dejamos de disfrutar de los estímulos que éstas ofrecen. Siguiendo con el ejemplo anterior, te haré una pregunta: ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste del tacto del volante o del paisaje en el trayecto? Te darás cuenta de que, probablemente, hace mucho que no prestas atención a esos detalles.

La atención es muy importante para tu capacidad creativa. Por tanto, lo primero que te propongo para empezar a desarrollar tu capacidad creativa es que te esfuerces por romper con la rutina y disfrutes de nuevas perspectivas ante cosas que haces de forma “automática”.

Un primer ejercicio: cambia la forma de hacer determinadas cosas.

Te propongo que, de forma intencionada, vayas introduciendo pequeños cambios conscientes a aspectos de tu vida cotidiana y experimentes las sensaciones que éstos provocan, preguntándote si la nueva forma te gusta o no más que la que siempre has hecho.

Por ejemplo, si, cuando vas al trabajo, tienes un trayecto a pie, cambia la trayectoria. Siempre irás por el mismo lado de la acera y pasarás por las mismas calles porque, probablemente, pienses que es la forma más rápida de hacerlo o simplemente porque siempre lo has hecho así. Te invito a que cambies de trayecto intencionadamente aunque te suponga tardar un poquito más.

Esto es un ejemplo simple, aunque puedes aplicarlo a cualquier tarea cotidiana que consideres automatizada. Te hará prestar más atención al proceso y quizás descubras que la nueva forma te gusta más por el paisaje, entorno o cualquier otro aspecto. De no ser así, no pasa nada, sólo por probar ya estás entrenando a tu capacidad creativa.

Procura hacerlo una vez al día o, al menos, una vez cada dos o tres días e intenta aplicarlo a más de una de tus rutinas. No notarás nada, quizás te parezca una tontería pero te aseguro que provocará cambios positivos en tu interior. ¡Adelante!

Espero que te haya gustado este post. Seguiré escribiendo algunos en la línea de la creatividad y (espero) otros muchos. Te invito a que compartas tus cambios y experiencias como comentarios en esta entrada, sería genial descubrir cómo otras personas aplican este consejo.